No hay más información sobre el texto «La Cama 29».
No hay más información sobre el texto «La Cama 29».
—Ahí va un pavo presumido. ¿Cuándo acabaremos de mantener a todos esos inútiles que arrastran su sable de lata por las calles? Yo prefiero a un carnicero antes que un soldado. Si tiene sangre en su delantal, al menos es sangre de animal; y sirve para algo. El cuchillo que lleva no está destinado a matar hombres. No comprendo por qué se tolera que esos asesinos públicos se paseen con sus instrumentos de muerte. Ya sé que hacen falta, pero que se los oculte, por lo menos, y que no se les vista como en una mascarada con pantalones rojos y chaquetas azules. Normalmente, los verdugos no llevan uniforme, ¿no?
La mujer, sin contestar, se encogía imperceptiblemente de hombros, mientras el marido, adivinando el gesto sin verlo, exclamaba:
—Hace falta ser imbécil para ir a ver pavonearse a esos fantasmones.
La fama de conquistador del capitán Epivent era conocida en todo el ejército francés.
En 1868 su regimiento, el 102 de húsares, fue de guarnición a Rouen.
11 págs. / 19 minutos.
182 visitas.
Publicado el 8 de junio de 2016 por Edu Robsy.
Este texto no ha recibido aún ninguna valoración.
Para valorar «La Cama 29» es necesario identificarse en textos.info.
173 libros publicados.