El estilo de José Tomás de Cuéllar se caracteriza por la precisión de sus cuadros, el realismo de sus personajes y los ambientes llenos de mexicanidad. Lo anterior es palpable en Las Jamonas, libro que además tiene un lugar importante dentro de la literatura mexicana por ser clara muestra de las transformaciones que a finales del siglo pasado vivía el país.
Las jamonas forma parte de la serie titulada La linterna mágica, en donde Cuéllar utiliza el seudónimo de Facundo. Además de artículos y poemas, esta serie contiene nueve novelas por entregas.
Pizarro ha sido soldado, pero sin haber pasado de carne de cañón;
tiene once heridas y está ya casi inútil, vive con casi todos sus huesos
rotos, y un resto de voluntad y de carne le ayudan a seguir cargando su
esqueleto roto por este mundo.
Pizarro quiere mucho a Sánchez porque le salvó la vida; lo mandó curar el último día en que a Pizarra lo medio mataron.
Pizarro sanó, y no se volvió a separar de Sánchez. Todos los
compañeros de Pizarro eran jefes, todos eran felices, todos eran
personajes. Pizarro era una resurrección, un mueble roto; tenía tantas
heridas en la cabeza que no tenía memoria y tartamudeaba; le faltaba una
mandíbula y tres dedos; y el pobre Pizarro aún se afanaba rengueando y
sonriendo por halagar a Sánchez.
Pizarro cuidaba las armas, porque Sánchez, aunque civil, era hombre de armas; pero no de armas tomar, sino armero.
Como había andado en la revolución tenía pistola de Colt reformada y carabina americana de catorce tiros y puñal.
205 págs. / 6 horas.
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Publicado el 23 de diciembre de 2018 por Edu Robsy.
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