PERSONAJES
ODISEO.
CORO.
NEOPTÓLEMO.
FILOCTETES.
Observador disfrazado de mercader.
HERACLES.
ACTO ÚNICO
(La escena tiene lugar en un
solitario paraje costero de la isla de Lemnos. En el acantilado se
divisa una cueva. Aparecen Odiseo y Neoptólemo con un marino.)
ODISEO. —Éste es el acantilado de la tierra de Lemnos, bañada por
todas partes, y no pisada ni habitada por los hombres, en donde, ¡oh
Neoptólemo, hijo de Aquiles, el más valiente padre de entre los
helenos!, hace tiempo, dejé yo abandonado al Melio, al hijo de Peante.
Me habían ordenado hacerlo los que mandaban —le supuraba el pie a causa
de un mal devorador—, puesto que no nos era posible acceder a libación
ni sacrificio alguno con tranquilidad, sino que continuamente nos
invadía todo el campamento con sus agudos lamentos, gritando y gimiendo.
Pero, ¿por qué hay que hablar de esto? No nos es propicio el
momento para largos discursos, no vaya a ser que se aperciba de mi
venida y eche a perder todo el artificio con el que creo poder cogerle
pronto. Tu misión es, de ahora en adelante, obedecer y observar dónde
hay aquí una cueva de doble abertura tal que, en invierno, el sol se
pose por dos veces, mientras que en verano la brisa, pasando a través de
la gruta de doble boca, propicie el sueño. Un poco más abajo, a tu mano
izquierda, tal vez puedas ver una fuente de agua corriente, si es que
subsiste. Después de acercarte, indícame, por señas, si ocupa aún el
mismo lugar, o si se encuentra en otra parte, para que, a continuación,
tú escuches el resto de las instrucciones que te voy a dar y actuemos de
acuerdo por ambas partes.
NEOPTÓLEMO. —Señor Odiseo, breve trabajo me ordenas. Pues me parece estar viendo una gruta como dices.
ODISEO. —¿Arriba o abajo? Pues no la descubro.
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